"No hay que llorar"
Entretenida comedia de Roberto Cossa hábilmente dirigida por Gustavo Brenta y convincentemente interpretada por seis actores comprometidos en sus personajes de familia tipo argentina.
 
   
 
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“No hay que llorar”

Autor: Roberto Cossa
Dirección: Gustavo Brenta

Elenco:
Andrés Aramburu
Verónica Mordelón
Ezequiel Brenner
Roberto Cappella
Jimena Dmuchowsky
María Eugenia Gómez


Dirección: Gustavo Brenta
Asistente de dirección: Laura Ledesma
Escenografía: Karina Maliauskas
Vestuario: Karina Maliauskas

 

Sábados 23:00 hs

Teatro La Máscara
- Piedras 736 (esq. Independencia) Tel.: 4307-0566

Entrada (valor): General $50/ Descuentos estudiantes y jubilados $30

 


De qué se trata?


La acción transcurre en el seno de una familia muy humilde en los años setenta. Dos hermanos junto a sus esposas se disponen a dar una sorpresiva fiesta de cumpleaños a su mamá. Pero la sorpresa los ayuna a ellos cuando la madre se desploma frente a los cuatro al entrar a la casa.

La preocupación desesperada y la nueva situación de salud de mamá será el nuevo centro de atención y de conflicto de la familia, a quien se le sumó a último momento la llegada inesperada de Gabriel, su otro hermano.

El desacuerdo sobre como ocuparse de la madre lleva la acción al borde del caos pero un repentino descubrimiento cambia no sólo el rumbo de la discordia sino el rumbo de estas sórdidas vidas.

“No hay que llorar” habla de muchas cosas pero sobretodo de una en especial: la relación de los hombres con sus necesidades y sus sueños. ¿Qué cosas somos capaces de hacer para cambiar eso que apenas somos?

 

 

 

 


La opinión de charly borja - octubre 2011 Copyright ©

Interesante muestra del teatro satírico porteño, seis actores que conforman una familia de clase media argentina, tres hermanos que ya no viven juntos se encuentran para festejar el cumpleaños de su madre quien se encuentra “muy enferma”.

Bajo este concepto de reunión familiar van desentrañándose diversas situaciones que encierran sentimientos que van desde al amor, la envidia, los celos y la maldad.

La madre pasa a ser un elemento importantísimo de la escena de ”No hay que llorar” ya que comienza siendo un objeto casi de veneración por el “amor” que le tienen sus hijos al estado de desearle la muerte en breve plazo por la misma querida prole situaciones éstas que harán reflexionar al espectador sin duda.

 

 

 

 

 

Entre una y otra pincelada de comedia satírica también se toca el tema del fracaso en la vida de uno de los hermanos por su forma de ser y el aventajamiento económico de otro también por lo mismo, brindando un panorama de los diferentes destinos que tiene en la vida todo ser humano.

Obra entretenida, un echar un vistazo a un hogar en donde también se cuecen habas como en todos lados.