"Matrioska" mientras se pueda
Una obra bien al estilo "savignone" con grandes depliegues grupales muy bien dirigidos y que crean cuadros de belleza visual en un aquelarre por momentos delirante que une tres obras importantes de Antón Chéjov y las entrelaza en interesante montaje.
 
 

 

 

 

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"Matrioska" mientras se pueda

Sobre textos de Antón Chéjov

Dirección Marcelo Savignone


Elenco:

Charlotta: Ayelen Avanthay
Lopajin: Alejandro Roa
Masha: Paola Sanabria
Sonia: Rocío Domínguez
Natasha: Yamila Colombo
Olga: Yanina Cupini
Irina:Sabrina Zelaschi
Masha: Rocío Martínez
Marina: Yanina Costa
Nina: Noelia Perizzotti
Vania: Yannick du Plessis
Astrov: Pedro Fiorotto
Sorin: Santiago Lozano Balcázar
Andrei: Gonzalo Gómez Safar
Kostia: Jorge Lazcano
Trigorin: Rodrigo Martínez
Arkadina: Rocio Saldeña
Elena: Antonella Ipekchian
Ofelia: Cecilia García Moreno
Ania: Carolina Silva Carbone
Varia: Arwen Montes de Oca.

Entrenamiento físico
Verónica Belloni y Rosina Fraschina

Coreografía
Matrioska

Coordinación técnica
Leandra Rodríguez, Emilio Muños y Gabriel Terencio

Diseño escenografía
Flavio Pagola

Diseño de vestuario
Matrioska

Diseño de iluminación
Alfonsina Stivelman


Registro audiovisual
Santiago Hermida

Asesoramiento vocal
Mariana García Guerreiro

Asesoramiento dramatúrgico
Fernanda del Monte

Asistencia de dirección
María Florencia Álvarez, Luciano Cohen y Andrea Guerrieri

Concepción y dirección
Marcelo Savignone


los sábados a las 20:30 hs. hasta el 10 de diciembre
sede Venezuela del IUNA - Venezuela 2587 a metros de Av. Jujuy

 

 

 

 

 

 


De qué se trata?

Matrioska es una creación colectiva basada en Chejov. A partir de textos chejovianos se creó una partitura de acción que involucra a los seres de las obras, dando lugar a una nueva obra denominada Matrioska.

Lo único que importa es salvar el teatro, quizá ese, sea el deseo intrínseco de cada personaje. La búsqueda del sentido de sus propias vidas. Pero una serie de acontecimientos impide la realización de dicho homenaje, tal vez provocados por los mismos personajes y sus propias frustraciones.


Un teatro en ruinas, un homenaje imposible, artistas en busca del sentido de su profesión.

 

 

 

 

La opinión de charly borja - noviembre 2011 Copyright ©


Una puesta teatral al más puro “estilo savigniano” en donde el movimiento grupal de actores no está librado al azar, en donde pasan muchas cosas simultáneamente y en donde en apariencia todo es un caos.

Precisamente de esa atmósfera de caos se nutre esta creación de Marcelo Savignone para amalgamar tres de las inmortales obras de Antón Chéjov, “La Gaviota”, “El tío Vania” y “Las tres hermanas”, en una sola estructura argumental que por momentos son independientes una de la otra y por otros se enlazan para conformar un delirio escénico de gran plasticidad.

 

 

 

 

 

Las coreografías y los movimientos escénicos se ven exaltados por la muy buena iluminación que con sus claros-oscuros logra atmósferas cuasi renacentistas, la obra cuenta también con el apreciable aporte de un vestuario acorde a las delirantes performances.

Las actuaciones de todo el elenco demuestran un ánimo de hacer las cosas con el corazón y pone cada uno de ellos su grano de arena para conformar una obra entretenida y bien actuada.

Recomendable cien por ciento para evocar esas clásicas obras tan interesantes que don Chéjov le dejó a toda la humanidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Acerca de:
Antón Chéjov

Nació el 29 de enero de 1860 en Taganrog, Ucrania. Cursó estudios de medicina en la Universidad de Moscú. Publicó relatos y escenas humorísticas en revistas en su época de estudiante. Terminada la carrera casi no ejerció debido a su éxito como escritor y porque padecía tuberculosis, en aquel tiempo una enfermedad incurable. Su primera colección de escritos humorísticos, Relatos de Motley, se editó en 1886, y su primera obra de teatro, Ivanov, se estrenó en Moscú al año siguiente. Escribió La isla de Sajalín (1891-1893). Creador del relato moderno en el que el efecto depende más del estado de ánimo y del simbolismo que del argumento. Algunos de sus mejores relatos se encuentran en su libro publicado póstumamente Los veraneantes y otros cuentos (1910). Casi a finales de siglo conoció al productor Konstantín Stanislavski, director del Teatro de Arte, de Moscú, que en 1898 representó la obra de Chéjov La gaviota (1896). Esta asociación, permitió la representación de varios de sus dramas en un acto y de sus obras más significativas como El tío Vania (1897), Las tres hermanas (1901) y El jardín de los cerezos (1904). Sus biógrafos han registrado 588 novelas cortas, o relatos largos. En 1901 se casó con la actriz Olga Knipper, que había actuado en sus obras. Falleció en el balneario alemán de Badweiler el 15 de julio de 1904