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.. un explosivo cocktail entre la violencia física y sexual y la imponente música de richard wagner.
 
   
 
 

 

 

 

 

 

ph by charly borja 2014 - Copyright ©

 

 

 

La Wagner
Dirección Pablo Rotemberg

 

Elenco:
Ayelén Clavin,
Carla Di Grazia,
Josefina Gorostiza y
Carla Rímola

Ficha técnica

Escenografía: Mauro Bernardini
Vestuario: Martín Churba
Iluminación: Fernando Berreta
Edición y arreglos: Jorge Grela
Sonido: Guillermo Juhasz
Producción ejecutiva: Mariana Markowiecki
Asistente de producción: Angela Carolina Castro


Coreografía: Ayelén Clavin,

Carla Di Grazia,

Josefina Gorostiza,

Carla Rímola y

Pablo Rotemberg


Asistente de dirección: Lucía Llopis


Dirección: Pablo Rotemberg

 

 

Miércoles y viernes 21 hs – Sábados y domingos 19 hs (Hasta el 6 de abril)
Centro Cultural San Martín – Sala Alberdi | Sarmiento 1551 – piso 6to. | C.A.B.A.
Entrada general 80$ (Miércoles 50$)

 


De qué se trata?

La nueva obra del coreógrafo Pablo Rotemberg estrenada en 2013 en su Primera Etapa año de la conmemoración de los 200 años de su nacimiento, ahora en 2014 vuelve en su versión definitiva como La Wagner tomando como eje la música y la figura de Richard Wagner.

La obra se cuestiona si esta música maravillosa está fatal e indisolublemente ligada a la cuestionable figura de su creador. ¿Qué pasa cuando la violencia física, sexual y la ajenidad del otro son vinculados a esta música demoníaca? ¿Hay obscenidad en este acto? ¿O puede haber, por el contrario, algún tipo de iluminación, de indicio para un descubrimiento y una reflexión enriquecedora por parte del espectador? La clave de este trabajo es la noción de límite. Por eso se para en el borde de lo que puede mostrarse y lo que es mejor que no sea exhibido. El borde de lo obsceno, de la violencia y los límites de los géneros: lo erótico y lo pornográfico, por ejemplo. Dónde se encuentra y cómo se muestra esa distancia mínima que hace que algo aceptado se vuelva (casi)-inaceptable. La Wagner es una pieza concebida para cuatro bailarinas que, literalmente, trabajan en el extremo de su propia resistencia, de su pudor, y que, constantemente se mueven entre el artificio de una violencia y una sexualidad escénicas y acciones violentas y sexuales reales sobre los cuerpos. Se pone en escena un cuerpo fragmentado, que ha perdido su eje, que ya no sabe cuál es su límite y no conoce la quietud. ¿No es éste el cuerpo del tiempo presente?

 

 

 

 

 

 

 

La opinión de charly borja - marzo 2014 Copyright ©

Una de las obras más viscerales de Pablo Rotemberg, en donde dos tremendas fuerzas chocan, se entrelazan y tratan de subsistir cada una independientemente de la otra y a la vez en conjunto, las fuerzas a que nos referimos son la música de Richard Wagner y el grupo de cuatro bailarinas cuya impronta golpea rudamente al espectador.

La fuerza arrolladora de los bronces de la música de Wagner da un marco de violencia y truculencia tangible y provocativa para la transgresión del cuarteto conformado por las temperamentales Ayelén Clavin, Carla Di Grazia, Josefina Gorostiza y Carla Rímola. Y allí en ese choque de planetas surge la belleza de lo salvaje y el manifiesto de una sexualidad por momentos descarnada.

El juego de luces y sombras y la ambientación de niebla realzan las figuras de cuerpos inertes y de cuerpos también en acción frenética, de cuerpos que se mecen, se acarician, se agreden, se codician entre sí en una especie de aquelarre que llega a exasperar al público por la violencia sexual de las acciones desarrolladas en ese campo sórdido y cómplice en el que se convierte el espacio escénico muy bien marcado por don Rotemberg un fino sabedor en el buen mixturar del sexo crudo y transgresor con el más suave y sensual del erotismo.

 

 

 

 

 

En los rubros técnicos se destacan la excelente iluminación y el envolvente sonido que remarcan la espectacularidad de la violencia de la música de Richard Wagner, y un capítulo aparte merece el muy natural, suscinto y atrevido vestuario.

El cuarteto de chicas se ve exigido al máximo en sus performances debido a la gran exigencia que Rotemberg le impone a su creación más reciente La Wagner, una obra que no quedará en el olvido de nadie, porque de menor a mayor va sacudiendo las neuronas y los sentidos del espectador, haciéndole aflorar en su pensamiento ese instinto animal que todo ser humano lleva adentro suyo.

 

 

 

 

 

 


Acerca de Pablo Rotemberg
Es coreógrafo, músico y docente. Egresó del Conservatorio Nacional de Música y de la Universidad del Cine (FUC). Sus obras participaron en diversos festivales nacionales e internacionales de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. Recibió becas y subsidios del Fondo Nacional de las Artes, de la Fundación Antorchas, del American Dance Festival, del Instituto Prodanza y del Instituto Nacional del Teatro. Sus obras más recientes son:
Las Vírgenes (Proyecto de Graduación del Departamento de Artes Dramáticas del IUNA, 2013), Todos o Ninguno (Fondo Nacional de las Artes, 2012), La idea fija, (dos Premios Trinidad Guevara: rubros Coreografía e Iluminación, y nominada en el rubro Dirección; cuatro Destacados de los Premios Teatros del Mundo en los rubros Coreografía, Dirección, Iluminación y Música Original), La casa del diablo y La noche más negra (ambas creadas para el Ballet Contemporáneo del Teatro Gral. San Martín, 2008 y 2012), Joan Crawford (creación para el Ballet Argentino, 2010), Nada te turbe, nada te espante (2009), Bajo la luna de Egipto (2007), Sudeste (Centro Experimental del Teatro Colón, 2006), El Lobo (2006). Por su trabajo como actor en Souvenir de Stephen Temperley (dirección, Ricky Pashkus) recibió el Premio María Guerrero "Categoría Estímulo" y fue nominado a los Premios ACE y Clarín como Actor Revelación en 2009.

 

 

 

Acerca de Ricard Wagner

Richard Wagner, con nombre completo Wilhelm Richard Wagner (Leipzig, Reino de Sajonia, Confederación del Rin, 22 de mayo de 1813 – Venecia, Reino de Italia, 13 de febrero de 1883), fue un compositor, director de orquesta, poeta, ensayista, dramaturgo y teórico musical alemán del Romanticismo. Destacan principalmente sus óperas (calificadas como «dramas musicales» por el propio compositor) en las que, a diferencia de otros compositores, asumió también el libreto y la escenografía.
En sus inicios, fundamentó su reputación como compositor en obras como El holandés errante y Tannhäuser que seguían la tradición romántica de Weber y Meyerbeer. Transformó el pensamiento musical con la idea de la «obra de arte total» (Gesamtkunstwerk), la síntesis de todas las artes poéticas, visuales, musicales y escénicas, que desarrolló en una serie de ensayos entre 1849 y 1852, y que plasmó en la primera mitad de su monumental tetralogía El anillo del nibelungo. Sin embargo, sus ideas sobre la relación entre la música y el teatro cambiaron nuevamente y reintrodujo algunas formas operísticas tradicionales en las obras de su última etapa, como en Los maestros cantores de Núremberg. Las obras de Wagner, particularmente las de su último periodo (que se corresponden con su etapa romántica), destacan por su textura contrapuntística, riqueza cromática, armonía, orquestación y un elaborado uso de los leitmotivs (temas musicales asociados a caracteres específicos o elementos dentro de la trama). Wagner fue pionero en varios avances del lenguaje musical, como un extremo cromatismo (asociado con el color orquestal) o la ampliación del cosmos armónico a través de un continuo desplazamiento de los centros tonales, lo que influyó en el desarrollo de la música clásica europea.
Su ópera Tristán e Isolda se describe a veces como punto de inicio de la música académica contemporánea. La influencia de Wagner se extendió también a la filosofía, la literatura, las artes visuales y el teatro. Hizo construir su propio teatro de ópera, el Festspielhaus de Bayreuth, para escenificar sus obras del modo en que él las imaginaba y que contienen diseños novedosos. Allí tuvo lugar el estreno de la tetralogía del Anillo y Parsifal, donde actualmente se siguen representando sus obras operísticas más importantes en un Festival anual a cargo de sus descendientes. Los puntos de vista de Wagner sobre la dirección orquestal también fueron muy influyentes. Escribió ampliamente sobre música, teatro y política, obras que han sido objeto de debate en las últimas décadas, especialmente algunas de contenido antisemita y por su supuesta influencia sobre Adolf Hitler y el nazismo.
Wagner logró todo esto a pesar de una vida que se caracterizó, hasta sus últimas décadas, por el exilio político, relaciones amorosas turbulentas, pobreza y repetidas huidas de sus acreedores. Su agresiva personalidad y sus opiniones, con frecuencia demasiado directas, sobre la música, la política y la sociedad lo convirtieron en un personaje polémico, etiqueta que todavía mantiene. El impacto de sus ideas se puede encontrar en muchas de las artes del siglo.